You are here

    • You are here:
    • Home > Reflections on the International Women's Day

Reflections on the International Women's Day

NEWS

08
Mar
Fri, 08/03/2019 - 09:56

Reflections on the International Women's Day

Luis Serrano, director of the Centre for Genomic Regulation, reflects on the International Women's Day

EN ESPAÑOL - EN CATALÁN

 

March 8 is International Women’s Day.

It is a special day for laying claim to something that should not really be necessary, because it should be self-evident that a modern society should not overlook anyone and should leverage talent and experience, wherever they may be, irrespective of any other consideration. Unfortunately, this simply does not happen, and is particularly true of a group that encompasses 50% of the population.

One might expect greater equality to prevail in an area like science, where the number of women in different disciplines and holding different positions of responsibility might be expected to equal the number of men. However, we encounter areas of knowledge where the number of women is very low, for example in engineering. In these cases, perhaps the problem lies in certain social stereotypes, in the education of our young people, and the lack of successful female role models in these fields. These issues must be corrected at societal level.

However, what is even more worrying is that in professions in which women tend to outnumber men, as we scale the ladder of responsibility, the number of women dwindles progressively until it reaches a minimum in executive positions (the famous glass ceiling). This is one aspect that clearly points to the existence of a problem. Why do we have to solve it? Evidently, there is an aspect of equality to which any society must aspire, although to my mind we are missing out on a good deal of things by not having a greater number of women in positions of responsibility. Science as we practice it is the outcome of 300 years of research or investigation conducted basically by men. Therefore, modern science reflects a male world-view, and there is no way to justify that such a view is the ideal way of doing things. The inclusion of this 50% of society at all levels could change the way that we do science. Offering another perspective will enable science to be better. Therefore, and with a view to improving the way we work, this equality must be obtained. 

Here, it is important to point out that while we are still quite far away from this goal, things have improved in many ways. The scientific community is aware of the importance of doing away with unconscious biases. Increasingly more women apply for positions as principal investigators and ascend to positions of greater responsibility. Many research centres, albeit not all of them, have implemented equality plans and gender committees. It is true that very few women head research centres and research departments, but this will change in the coming years, as a generation in which most of the principal investigators are men gradually retire.

Nevertheless, and to drive change, specific measures must be applied as soon as the opportunity to hire a female director or manager of a research programme arises. This means looking for competitive women candidates. We cannot excuse ourselves by claiming that no candidates applied, we must establish a policy that clearly indicates that if no excellent women apply for the position then nobody may be hired. This does not involve fixing quotas or recruiting a less competent candidate, male or female, it is a question of ensuring that there are excellent candidates to choose from in recruitment process. This policy has been applied by the Centre for Genomic Regulation (CRG) in recent years and has yielded excellent results: 4 women hired as principal investigators out of 6 junior group leader vacancies. 

Besides all these measures, research centres should support women at other levels, such as PhD students or postdoctoral investigators who have children. Actions that enable young female investigators to learn about or meet women who have been successful in their respective fields without having to forego their personal life must be implemented. Unconscious biases in candidate recruitment panels must be eliminated, and these panels must be comprised of a significant number of women. The language used in group leader vacancy announcements must be gender-inclusive to make sure that potential female candidates do not fail to apply.

Irrespective of all this, what matters most is that university rectorates and research centres management truly believe in the advantages of including women in positions of responsibility, that they are not measures taken merely to be politically correct, but because they are important and because women contribute to improving science and its institutions.

Luis Serrano
Director of the Centre for Genomic Regulation (CRG), leader of the research group Design of Biological Systems at CRG, and member of the L’Oréal League of male scientists “Men for Women in Science” in Spain.

(Note: Allan Bebbington is the author of the translation into English of this text. He has kindly and freely contributed to the International Women's Day of the CRG with this translation).


Reflexiones sobre el Día Internacional de la Mujer

El 8 de marzo es el día internacional de la mujer.

Este es un día especial para reivindicar algo que no habría que reivindicar, porque debería ser obvio que una sociedad moderna no debe de prescindir de nadie y debe de aprovechar el talento y la experiencia allí donde estén, independientemente de ninguna otra consideración. Desgraciadamente, algo que es obvio no se cumple. Esto es así especialmente en un colectivo que engloba el 50 % de la población.

Uno esperaría que en un ámbito como la ciencia fuese donde más igualdad hubiese, y donde el número de mujeres en las diferentes disciplinas y puestos de diferente responsabilidad fuese igual que el número de hombres.  Desafortunadamente, este no es el caso y nos encontramos áreas de conocimiento en que el número de mujeres es muy bajo como, por ejemplo, las ingenierías.  En estos casos, quizás el problema radique en ciertos estereotipos sociales, en la educación de nuestros/as jóvenes, y en la falta de modelos de éxito femeninos en esos campos. Estos son temas que hay que corregir a nivel de la sociedad. Mucho más preocupante es el hecho de las carreras en que suele haber más mujeres que hombres y, a medida que ascendemos en la escala de responsabilidad, el número de mujeres va descendiendo progresivamente hasta llegar a ser mínimo en los puestos directivos (el famoso efecto tijera). Este es un aspecto que denota claramente que existe un problema. ¿Por qué hay que resolverlo? Evidentemente, hay un aspecto de igualdad al que toda sociedad debe de aspirar, pero, además, en mi opinión, nos estamos perdiendo muchas cosas por no tener un mayor número de mujeres en puestos de responsabilidad. La ciencia, tal y como la practicamos, es el resultado de 300 años de investigación realizados fundamentalmente por hombres. Por tanto, la ciencia actual refleja una visión del mundo masculina, y no hay forma de justificar que dicha visión sea la forma idónea de llevarla a cabo. La inclusión de ese 50% de la sociedad en todos los niveles puede cambiar la forma en cómo hacemos ciencia. Ofrecer otra perspectiva nos permitirá que la ciencia sea mejor. Así pues, con el objetivo de mejorar la forma en que trabajamos, es importante alcanzar esa igualdad. 

Es importante en este punto destacar que, aunque todavía estamos lejos de ese objetivo, la situación ha mejorado en muchos aspectos. Hay una concienciación entre la comunidad científica de la importancia de eliminar los sesgos inconscientes. Cada vez hay más mujeres que se postulan a plazas de investigadoras principales y que escalan a puestos de mayor responsabilidad. Muchos de los centros de investigación, aunque no todos, han desarrollado planes de igualdad y comités de género. Es cierto que existen muy pocas mujeres directoras de centros o de departamentos de investigación, pero esta situación cambiará en los próximos años, a medida que se vaya retirando una generación donde la mayor parte de los investigadores principales son hombres.

No obstante, para conseguir el cambio, también hay que aplicar medidas específicas en el momento en que se abre una oportunidad para contratar a un/a director/a o a un/a jefe/a de programa de investigación. Esto implica buscar mujeres candidatas competitivas. No podemos excusarnos aduciendo que no se han presentado candidatas, hay que establecer una política que indique claramente que en el caso de no existir mujeres candidatas excelentes para el puesto, no será posible contratar a nadie. Ello no implica el establecimiento de cuotas, o el reclutamiento de un/a candidato/a menos competente, se trata garantizar que el proceso de selección cuente con candidatas excelentes. Esta es la política que ha seguido el Centro de Regulación Genómica (CRG) en los últimos años y que ha producido excelentes resultados: 4 mujeres contratadas como investigadoras principales, de las 6 plazas jefes de grupo junior abiertas. 

Además de todas estas medidas, los centros de investigación deben apoyar a las mujeres en otros niveles como, por ejemplo, a las estudiantes de doctorado o investigadoras postdoctorales que tengan hijos e hijas. Es necesario poner en marcha acciones para que las jóvenes investigadoras puedan conocer a mujeres que hayan triunfado en sus campos sin sacrificar su vida personal. Hay que asegurarse de eliminar los sesgos inconscientes en los paneles de selección de candidatos/as, y que en dichos paneles haya un número significativo de mujeres. El lenguaje de los anuncios para ofertar plazas de jefes/as de grupo debe ser inclusivo para evitar que candidatas potenciales desestimen presentarse.

Independientemente de todo ello, lo más importante es que los rectorados de las universidades y las direcciones de los centros de investigación crean de verdad en las ventajas de la inclusión de mujeres en puestos de responsabilidad, que no se trate de medidas adoptadas para ser políticamente correctos, sino porque es importante y porque las mujeres contribuyen a mejorar la ciencia y sus instituciones.

Luis Serrano
Director del Centro de Regulación Genómica (CRG), jefe del grupo de investigación Diseño de Sistemas Biológicos en el CRG, miembro de la Liga de científicos masculina “Men for Women in Science” de L’Oréal en España


EN CATALÁN

Reflexions sobre el Dia Internacional de la Dona

El 8 de març és el dia internacional de la dona.

Aquest és un dia especial per reivindicar una cosa que no s’hauria de reivindicar, perquè hauria de  ser obvi que una societat moderna no ha de prescindir de ningú i ha d’aprofitar el talent i l’experiència allà on siguin, independentment de cap altra consideració. Desgraciadament, una cosa que és òbvia no es compleix. Això és així especialment en un col·lectiu que engloba el 50% de la població.

Un esperaria que en un àmbit  com la ciència fos on més igualtat hi hagués, i on el nombre de dones a les diferents disciplines i llocs de diferents responsabilitat fos igual que el nombre d’homes. Desafortunadament, aquest no és el cas i ens trobem àrees de coneixement en què el nombre de dones és molt baix, com ara les enginyeries. En aquests casos, potser el problema radiqui en certs estereotips socials, en l’educació dels/de les nostres joves, i en la falta de models d’èxit femenins en aquests camps. Aquests són temes que s’han de corregir a nivell de la societat.

Molt més preocupant és el fet de les carreres en què sol haver-hi més dones que homes i, a mesura que ascendim en l’escala de responsabilitat, el nombre de dones va descendint progressivament fins que arriba a ésser mínim en els llocs directius (el famós efecte tisora). Aquest és un aspecte que denota clarament que existeix un problema. Per què s’ha de resoldre? Evidentment, hi ha un aspecte d’igualtat a què tota la societat hauria d’aspirar, però, a més, en la meva opinió, ens estem perdent moltes coses per no tenir un major nombre de dones en llocs de responsabilitat. La ciència, tal i com la practiquem, és el resultat de 300 anys de recerca realitzats fonamentalment per homes. Per tant, la ciència actual reflecteix una visió del món masculina, i no hi ha manera de justificar que aquesta visió sigui la manera idònia de dur-la a terme. La inclusió d’aquest 50% de la societat a tots els nivells pot canviar la forma en què fem ciència. Oferir una altra perspectiva ens permetrà que la ciència sigui millor. Així doncs, amb l’objectiu de millorar la manera en què treballem, és important assolir aquesta igualtat.

És important en aquest punt destacar que, tot i que encara estem lluny d’aquest objectiu, la situació ha millorat en molts aspectes. Hi ha una conscienciació entre la comunitat científica de la importància d’eliminar els biaixos inconscients. Cada cop hi ha més dones que es postulen a places d’investigadores principals i que escalen a llocs de major responsabilitat. Molts centres de recerca, tot i que no tots, han desenvolupat plans d’igualtat i comitès de gènere. És cert que existeixen molt poques dones directores de centres o de departaments de recerca, però aquesta situació canviarà en els propers anys, a mesura que es vagi retirant una generació on la majoria dels investigadors principals són homes.

Això no obstant, per a aconseguir el canvi, també s’han d’aplicar mesures específiques en el moment en què s’obre una oportunitat per a contractar a un/a director/a o un/a cap de programa de recerca. Això implica buscar dones candidates competitives. No podem excusar-nos adduint que no  s’han presentat candidates, s’ha d’establir una política que indiqui clarament que en cas què no existeixin dones candidates excel·lents per al lloc, no serà possible contractar a ningú. Això no implica l’establiment de quotes, o el reclutament d’un/a candidat/a menys competent, es tracta de garantir que el procés de selecció compti amb candidates excel·lents. Aquesta és la política que ha seguit el Centre de Regulació Genòmica (CRG) els darrers anys i que ha produït excel·lents resultats: 4 dones contractades com a investigadores principals, de les 6 places de caps de grup obertes.

A més de totes aquestes mesures, els centres de recerca han de donar suport a les dones en d’altres nivells, com ara, a les estudiants de doctorat o investigadores postdoctorals que tinguin fills i filles. És necessari posar en marxa accions per a què les joves investigadores puguin conèixer dones que hagin triomfat en els seus camps sense haver de sacrificar la seva vida personal. Hem d’assegurar-nos que eliminem els biaixos inconscients als panells de selecció de candidats/es, i que en aquests panells hi hagi un nombre significatiu de dones. El llenguatge dels anuncis per oferir places de caps de grup ha de ser inclusiu per evitar que candidates potencials desestimin presentar-se.

Independentment de tot això, el més important és que els rectorats de les universitats i les direccions dels centres de recerca creguin de veritat en els avantatges de la inclusió de dones en llocs de responsabilitat, que no es tracti de mesures adoptades per a ser políticament correctes, sinó perquè és important i perquè les dones contribueixen a millorar la ciència i les seves institucions.

Luis Serrano
Director del Centre de Regulació Genòmica (CRG), cap del grup de recerca Disseny de Sistemes Biològics al CRG, membre de la Lliga de científics masculina “Men for Women in Science” de L’Oréal a Espanya